Ideas y reacciones…

Podemos gritar

Reinaldo Arenas fue un intelectual cubano que, como él mismo indicó, cumplía los tres requisitos más graves para ser considerado un elemento subversivo y peligroso para el régimen comunista de Fidel Castro: ser escritor, ser homosexual y no ser ideológicamente afín y leal al régimen. Especialmente, sus últimos 6 años de residencia en Cuba (1974-1980) podrían ser considerados como un auténtico calvario. Desde su exilio a Estados Unidos en 1980 su disidencia y antitotalitarismo se agudizaron. Culminó su rúbrica personal y literaria el 7 de diciembre de 1990, día en que falleció de un suicidio asistido por una dosis mortal de alcohol y drogas, adelantándose así al penoso e inevitable final de su enfermedad, el SIDA. Ese día dejó un legado de varios escritos, entre ellos la novela autobiográfica “Antes que anochezca”, convertida en su último puñal contra el régimen castrista. Esta obra sería publicada en 1992, dos años después de su muerte, y de ella he extraído una cita que da pie argumental a este post:

La diferencia entre el sistema comunista y el capitalista es que, aunque los dos nos dan una patada en el culo, en el comunista te la dan y tienes que aplaudir, y en el capitalista te la dan y uno puede gritar.

Extracto de “Antes que anochezca” (1992).

Fotografía de Reinaldo Arenas

Reinaldo Arenas (1943-1990). Escritor cubano.

Parece obvio de entender que cuando el poeta se refirió a “sistema comunista” tomó como referencia al régimen que conoció perfectamente, el castrista. No obstante, una característica que tienen estos sistemas, llamados de Socialismo Real, es que son bastante homologables en su análisis. Lo mismo daría tomar como referente a Cuba que a China, a Corea del Norte o al antiguo bloque del Pacto de Varsovia.

Los totalitarismos de extrema izquierda no son sino un tipo más de estatalismo. Su base filosófica e ideológica proviene del materialismo histórico del binomio Hegel-Marx, y su implementación real y aplicación fehaciente tomó el referente leninista, de 1917, durante unos 70 años, hasta 1989. Después de esa fecha, el comunismo tomado formalmente es un anacronismo histórico, sólo encontrado, como se encuentran las especies en vías de extinción, en dos pequeños y aislados lugares, que son, precisamente, Cuba y Corea del Norte. El caso de China es especial, puesto que se podría definir como una dictadura de partido único, mitad comunista mitad capitalista. Se trata del único caso de adaptación del sistema comunista a la modernidad imperante, una especie de ejercicio de escapismo de la marea de anacronicidad que arrasó con el comunismo a finales de la década de los ochenta.

Resulta bastante evidente una primera similitud entre los totalitarismos de extrema izquierda y los de extrema derecha: en ambos tipos de regímenes hay un fuerte y muy visible aparato opresor que ejerce, de forma explícita y no sólo coercitiva, el monopolio de la violencia contra sus propios compatriotas. En ambos casos, estas fuerzas están sobredimensionadas para las necesidades de seguridad de cualquier sociedad. Sin embargo, hay una diferencia muy visible entre ambos sistemas: las botas que patean cuerpos de conciudadanos son, en el caso de los regímenes comunistas, de uniformes de color verde, es decir, de militares; en el caso de los regímenes fascistas, las botas son de uniformes de color azul, o sea, de policías. En este último tipo de sistemas, el ejército suele ejercer esta función contra ciudadanos de tierras extranjeras, con el ánimo de extender el “imperio” o el “espacio vital” buscado, reivindicado o dado como necesario.

Salvo la excepción histórica del comunismo, desde hace más de un siglo ha sido más fácil que un sistema político degenere y se decante del lado del totalitarismo de extrema derecha que del lado opuesto. Entre otras razones, podría aducirse que ello es debido a la original justificación y preferencia por la existencia y utilización de fuerzas policiales por encima del cuerpo militar para guardar el orden en el interior de las fronteras. El ejército siempre se ha asociado a la salvaguarda de los intereses e integridad de la nación frente a amenazas extranjeras. De ahí que los regímenes comunistas puedan verse, una vez más, como un significativo paréntesis en el paradigma de la seguridad ciudadana en un país.

Hay que dejar bien claro que, independientemente de la base ideológica que se tome para la implantación de un sistema totalitario, la mera existencia de éste determina su personalidad socialista. Es decir, por definición, todo régimen de extrema izquierda o de extrema derecha es estatalista y, por lo tanto, socialista, sea internacionalsocialista para el primer caso o nacionalsocialista para el segundo.

Como indiqué al principio de este post, los regímenes comunistas han sido bastante homologables entre ellos, habiendo mayor diversidad de planteamientos socio-económicos entre los de extrema derecha: las dictaduras nacionalsocialistas surgidas durante el primer tercio del siglo XX, como, por ejemplo, las de Primo de Rivera, Franco, Salazar, Mussolini o Hitler, no se parecen, desde un punto de vista económico, a las acaecidas en el último cuarto de la pasada centuria, como las latinoamericanas. La diferencia estriba en que, en los regímenes de extrema derecha más antiguos, el socialismo estaba en pleno apogeo en cuanto a su presencia en la agenda social y política; se puede decir que dichas dictaduras se imbuyeron de esa alma. Por otro lado, los últimos regímenes fascistas, los de latinoamérica (Brasil, Chile, Argentina, Paraguay, Uruguay, Bolivia o Ecuador), en mayor o menor grado fueron incorporando a sus planteamientos económicos el discurso capitalista dominante en la agenda política internacional, especialmente desde 1973, cuando triunfan las tesis neoliberales de Milton Friedman. Por lo tanto, estas dictaduras, en esencia socialistas, tenían un alma más o menos capitalista. Se podría argumentar, en resumen, que, aunque todos los regímenes nacionalsocialistas siguen un enfoque y se definen en clave nacional, las pioneras dictaduras de extrema derecha fueron de personalidad y alma socialista, mientras que las últimas han sido de personalidad socialista y de alma capitalista en diverso grado.

No obstante todo lo anterior, cuando Reinaldo Arenas pensaba en el capitalismo, desde luego no hacía referencia a ningún experimento capitalista dentro de una dictadura de extrema derecha. Estaba aludiendo al capitalismo dentro de los sistemas políticos democráticos, especialmente y básicamente, a Estados Unidos.

Bajo esta óptica, cobra todo sentido el aforismo del escritor cubano para ambos sistemas políticos: el totalitarista comunista y el democrático capitalista. Fijémonos en el grado de implicación emocional que todos los regímenes comunistas buscan entre su pueblo: se suceden las definiciones y apelaciones de “amado líder“, del “partido del pueblo” o del “partido de los trabajadores”, del propio concepto de “revolución” como un proceso en el que las emociones juegan un papel esencial, etc. Es decir, en las dictaduras comunistas, a pesar de que los líderes del régimen “piden” todo tipo de sacrificios y renuncias colectivas a sus ciudadanos, éstos últimos han de sentir el deseo de aplaudir, vitorear, apoyar, abrazar y sentir apego emocional por aquellos. Por el contrario, en las democracias capitalistas, los distintos poderes permiten el suficiente margen de maniobra a los ciudadanos para que éstos tengan la sensación de poder manifestar libremente su oposición a los acontecimientos: en las democracias capitalistas en las que casi todos vivimos, podemos gritar.

En estas circustancias estamos ahora mismo en España. En estos primeros días de otoño del año 2012, y tras casi cinco años de intensa crisis económica, se suceden las manifestaciones callejeras casi cada día, en una clara y grave indicación del deseo de ejercer el derecho a quejarse, a gritar. Sin embargo, acompañando este deseo está la sensación de frustración, de impotencia y también de desapego absoluto hacia los formalmente autorizados a dirigir los acontecimientos. La democracia capitalista parece haber convertido a sus ciudadanos en ratones o hámsteres, haciéndoles correr dentro de una rueda sin fin que cada vez gira más rápido con el supuesto objetivo de alcanzar una meta o Arcadia feliz que nunca llega. Ese espejismo a veces parece más cerca y otras más lejos, pero nunca se puede llegar a arribar en él porque se trata de un lugar por definición inalcanzable bajo los parámetros actualmente utilizados.

Además de una rueda, este sistema también parece haber construido un gigantesco laberinto que nos desorienta y no nos permite vislumbrar en qué parte del recorrido estamos, de qué lugar provenimos y hacia dónde nos dirigimos. Incluso desde hace unos años este laberinto ha sido decorado con un complejo entramado denominado “Internet”, que no es más que un inmenso conjunto de espejos colocados en las paredes de dicha ratonera con los que podemos observar nuestros movimientos, tomar contacto visual con otros roedores como nosotros y, en última instancia, entretenernos aún más en la tarea de salir del entramado. Estos espejos, aunque hasta ahora no nos hayamos dado cuenta lo suficiente, también constituyen la toma de conciencia colectiva de nuestras circunstancias. Los espejos reflejan, provocan que todo se vea, generan visibilidad.

Los seres humanos no somos ratones, no permanecemos indefinidamente en esta clase de laberintos o ruedas. Las personas podemos gritar, pero no sólo eso: también somos capaces de actuar en el modo conveniente. En un país como España, podemos gritar, incluso podemos no hacerlo y que eso cuente. En las Elecciones Generales de 2011 la opción política legítima de la abstención fue la más escogida, con un 31.06% del censo electoral. El partido actualmente en el poder, el Partido Popular, consiguió el 30.37% de votos sobre dicho censo, convirtiéndose, así, en la segunda opción política de los ciudadanos. Sin embargo, con este resultado, obtuvo la mayoría absoluta de los escaños del Congreso de los Diputados.

Las palabras del poeta cubano nunca han alcanzado mayor cuota de autoridad y vigencia como en el presente, especialmente la segunda parte del enunciado. No obstante, también existen otras posibilidades de negociar y caracterizar nuestro universo de posibilidades. Podemos LEER, podemos CONOCER lo antes ignorado, podemos DESAPRENDER lo previamente asumido, podemos APRENDER lo nuevo, podemos COMPARTIR lo aprendido, y vuelta a empezar a leer… Ésa y no otra es la rueda dentro de la cual debemos introducirnos para girar, voluntariamente y con ferviente deseo.

¡Quién sabe! A lo mejor, algún día, después de dar miles de vueltas en esta rueda de aprendizaje, ya no necesitemos gritar. No haría falta. Habremos realizado un pequeño sacrificio para ser dueños de nuestros destinos, con todas las consecuencias que ello conllevaría.

Sobre la limitación del déficit público por Ley Fundamental, algunas citas más

Thomas Jefferson es considerado como uno de los padres fundadores de los Estados Unidos de América. Fue el redactor y ponente principal de la Declaración de Independencia de dicho país (4 de julio de 1776), así como, posteriormente, Gobernador de Virginia, Embajador de los Estados Unidos en Francia, Secretario de Estado, Vicepresidente y Presidente de los Estados Unidos, este último cargo entre 1801 y 1809, siendo el tercero después de George Washington y John Adams.

En 1816 Jefferson escribió una carta a modo de comentarios al autor de un libro que había recibido. El escritor en cuestión era el político y escritor de Virginia John Taylor, un colega y amigo suyo que acababa de completar su obra-ensayo sobre los principios y políticas por las que debía regirse el Gobierno de los Estados Unidos de América. Tanto Jefferson como Taylor compartían su militancia y visión política bajo el prisma demócrata-republicano. La epístola en cuestión estaba fechada el 28 de Mayo de 1816, y de ella he querido extraer una pequeña parte correspondiente a su último párrafo.

Aparte de esta cita he recopilado otra extraída de una carta anterior también dirigida a John Taylor, y que data de 1798. Resultan del todo oportunas estas citas, ya que en España ha habido un debate reciente sobre la necesidad, conveniencia y oportunidad de dotar de rango máximo legal, es decir, constitucional, al principio de economía política de limitar el gasto público del Estado para no incurrir de forma permanente y estructural en déficit, en este caso por encima del 0,4% con respecto del PIB. Precisamente ayer 2 de septiembre se aprobó la reforma constitucional con el voto favorable de los dos grandes partidos del Congreso de los Diputados. Aquí y aquí hay sendos enlaces a la cobertura dada por el periódico El País de esta noticia.

Las citas de Thomas Jefferson son las siguientes:

[...]. Sinceramente creo, como tú, que las instituciones bancarias son más peligrosas que ejércitos listos para el combate, y que el principio de gastar dinero para ser pagado con posterioridad, llamado así financiación, es un compromiso futuro a gran escala que no es sino un embaucamiento.

Carta a John Taylor (28 de Mayo de 1816).

Me gustaría que fuera posible obtener una única enmienda a nuestra Constitución. Estaría dispuesto a depender de esa sola enmienda con el fin de reducir la administración de nuestro Gobierno, ajustándola a los principios genuinos de la Constitución. Me refiero a un artículo adicional: Retirar del Gobierno Federal el poder de pedir prestado.

Carta a John Taylor (1798).

Retrato de Thomas Jefferson

Thomas Jefferson (1743-1826). Tercer Presidente de los Estados Unidos de América (1801-1809).

Una consigna: Procurar no irse de este mundo sin antes conocerlo

Ya que hemos sido obsequiados con una vida en este mundo antes de dirigirnos a donde cada uno crea que va a irse al terminarla, creo que lo más sensato es intentar conocer este mundo todo lo que podamos, tanto en su componente física como en su componente humana, empezando por nuestro propio ser.

[Cita 5]: John Kenneth Galbraith

El estudio del dinero, por encima de todos los campos de la economía, es uno en el que la complejidad se utiliza para disfrazar la verdad o para evadirla, no para revelarla. El proceso por el que los bancos crean dinero es tan simple que nuestra mente lo rechaza. Con algo tan importante, un profundo misterio parece sólo decente.

Extracto del libro “Dinero: De Dónde Viene, A Dónde Va” (1975).

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Fotografía de John Kenneth Galbraith

John Kenneth Galbraith (1908-2006).  Economista.

[Cita 4]: Sir Josiah Stamp

El sistema bancario moderno crea dinero de la nada. El proceso es quizás el juego de manos más asombroso que se haya inventado jamás. La banca fue concebida en la iniquidad y nació en pecado. Los banqueros son dueños de la Tierra. Quítensela, dejándoles el poder de crear dinero, y con el trazo de un bolígrafo crearán suficiente dinero para comprársela de nuevo.

Quítenles este enorme poder y todas las grandes fortunas como la mía desaparecerán, y ellos también deberían desaparecer. Para entonces, éste sería un mundo mejor y más feliz en el que vivir. Pero si ustedes quieren continuar siendo esclavos de los bancos y pagar el coste de su propia esclavitud, entonces dejen a los bancos seguir creando dinero y controlando el crédito.

Extracto del discurso en la Ceremonia de Graduación de la Universidad de Texas en 1927.

Sir Josiah Stamp (1880-1941), Director del Banco de Inglaterra (1928-1941).

[Cita 3]: Woodrow Wilson

Nos hemos convertido en uno de los Gobiernos peor administrados, más completamente controlados y dominados del mundo civilizado. […]. No existe ya un Gobierno de libre opinión, no existe ya un Gobierno de convicción y del voto de la mayoría, sino un Gobierno por la coacción y opinión de un reducido grupo de hombres dominantes.

Extracto del compendio de discursos de campaña recogidos en La Nueva Libertad (1913). Págs. 185 y 201.

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Fotografía de Woodrow Wilson

Woodrow Wilson (1856-1924). Vigésimoctavo Presidente de los Estados Unidos de América (1913-1921).

Hacia un nuevo modelo de Red Social

¿Se imaginan poseer varias nacionalidades y tener que realizar periódicamente trámites burocráticos personándose en sedes administrativas de cada uno de los países de los que se tenga pasaporte?

¿Se imaginan disponer todas las semanas de numerosas ofertas de ocio y entretenimiento de distintos amigos y colegas (desconocidos entre ellos) para salir ese fin de semana?

¿Se imaginan haber postulado para unas cuantas ofertas de empleo (nada anormal, por otra parte, cuando se trata de encontrar un trabajo) y recibir respuesta y citación de todas ellas para tener lugar una entrevista en el plazo de tan sólo 24 horas?

¿Se imaginan haber sido invitados a una fiesta en honor de un amigo y comprobar que, al entrar en el local de celebración, el 90% de los asistentes son completos desconocidos para uno, un 20% desconocidos también para el homenajeado, y la mayoría hablan de él (incluso a veces aireando detalles íntimos) o simplemente participan de la fiesta como espectadores?

¿Se imaginan estar celebrando una fiesta en el pisito de alquiler compartido con tus amigos y otros colegas y que a media sesión toquen el timbre de la puerta y aparezcan sonrientes tus padres como si fueran dos “colegas” más queriendo participar en ella sin haber sido realmente invitados?

Creo que en todos los ejemplos planteados, nadie saldría airoso de los compromisos. Resultaría demasiado estresante o simplemente inaceptable. El grado de coartada es demasiado alto como para que no nos resulte, al menos en algún momento del proceso, agobiante. No se pueden mantener tantos compromisos al mismo tiempo, no durante tanto tiempo como para que puedan considerarse duraderos.

De alguna manera, dichas situaciones de ejemplo se parecen mucho a la “experiencia de usuario” de las actuales redes sociales, como Facebook, Twitter, Tuenti, Sonico, Hi5!, etc.

Una de las razones por las que hay muchos jóvenes que se están dando de baja de Facebook y de otras redes sociales es por la intrusión de sus padres en las redes de “amigos” suyos. Dichas redes están empezando a convertirse, en muchos casos, en objeto, razón y herramienta de chantaje emocional, así como de control parental excesivo. Otra de las razones, es la llamada “Fatiga Cibernética”.

No es de extrañar que en Facebookland estén a día de hoy en pleno proceso democráticamente consultivo para determinar el grado de privacidad y referencia que deberían albergar las redes de contactos y amistades de sus usuarios. El asunto no es baladí, puesto que en ello va el futuro y supervivencia del actual modelo de redes sociales de perfiles de usuario. Este esquema de comunicación corre el riesgo de morir de éxito a menos que se realice una revisión profunda de su funcionamiento y capacidad. Aquí les muestro una noticia sobre el resultado de dicha redefinición de los conceptos de “relación” y “privacidad” en Facebook.

Me explicaré con otro ejemplo:

¿Qué pasaría si cada domicilio pudiese tener la posibilidad de elegir uno o varios de entre muchísimos servicios postales para que sean los seleccionados únicamente los que lleven la correspondencia a casa? Suponiendo que no hay acuerdos comerciales entre dichas empresas, la única manera de hacer llegar una carta a una vivienda sería que tanto el remitente como el destinatario tengan contrato en la misma empresa postal puesto que el envío quedaría “dentro” de la red de distribución de dicho servicio de correo. Este planteamiento parece casi surrealista, pero es lo que en teoría ocurre con la telefonía móvil, sólo que las operadoras mantienen acuerdos comerciales y técnicos desde que existe un mínimo de competencia, por lo que es posible tener suscrito un contrato con Vodafone y recibir llamadas de un móvil Movistar. Sin estos acoplamientos técnicos y comerciales que, repito, existen desde un principio, aquellos que tienen un contrato con Movistar sólo podrían comunicarse con otros Movistar. Absurdo, ¿verdad?.

Pues bien, actualmente las redes sociales funcionan cada una por su lado, captando usuarios al margen de si esa misma persona ya está en otra red semejante. La mecánica del asunto está de pleno metida en la absurdez del ejemplo planteado en el párrafo anterior. Si, de todos mis amigos, Pepito está en Facebook, Fulanito en Twitter, Menganita en Tuenti y Manolito en Sonico, ¿por qué no puedo yo estar en Hi5! y saber de ellos a través de mi plataforma? ¿Por qué tengo que registrarme y dar de alta mi perfil en cada una de dichas redes para poder comunicarme plenamente con mis contactos? Una solución sería, inspirándonos en el modelo de telefonía móvil, llevar a cabo una sindicación de tal manera que un usuario, al registrarse en cualquiera de las redes sindicadas, reciba un identificador universal reconocible en el resto de las aplicaciones, de tal manera que sus amigos, con perfil en dichas aplicaciones, puedan buscar a su colega y anexarlo como un nuevo contacto. De esta forma, la competencia se reduciría (nada más y nada menos) a intentar captar usuarios para que establezcan su base de perfil en ellas y que utilicen su plataforma utilizando las funcionalidades de la misma como reclamo. Claro que para poder llevar a cabo este “intercambio” en la visibilidad de los perfiles, éstos han de ser homologables en cuanto a su estructura, formato y estilo. Eso es lo complicado.

Por último, sólo me queda plantear otra cuestión: ¿por qué yo no puedo modular el grado de referencia e indirección que quiero mantener con mis contactos, estableciendo que para algunos sí pueda ser visible para sus amigos, mientras que para otros contactos sólo me interese ser visible únicamente para ellos? Y en todo caso, debería de establecerse un tope al grado de referencia, porque si no, se puede empezar teniendo un amigo en Facebook que estuvo en Francia de Erasmus y acabar teniendo como amigo a Nicolás Sarkozy. ¡Menuda red!. Yo no quiero formar parte de ningún experimento social, sino que las aplicaciones de comunicación en las que me introduzca sean serias.

En definitiva, yo propondría la visibilidad de los perfiles inter-plataforma y disminuir el grado de visibilidad de los perfiles intra-plataforma. Todo esto, además, debería poder ser modulado y configurado totalmente por los usuarios.

[Cita 2]: George Orwell

En un tiempo de mentira universal, decir la verdad es un acto revolucionario.

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Fotografía de George Orwell

George Orwell (1903-1950). Escritor y periodista.

[Cita 1]: Winston Churchill

Siempre me ha encantado aprender. Lo que no me gusta es que me enseñen.

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Fotografía de Sir Winston Churchill

Sir Winston Churchill (1874-1965). Primer Ministro británico (1940-1945, 1951-1955).


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